Marco Lucchinelli

Marco Lucchinelli ganó el Campeonato del Mundo de 500 cc en 1981 conduciendo una Suzuki. Luego se embarcó en una nueva etapa de su carrera en Ducati, obteniendo éxito tras éxito. Entre sus aspectos más destacados estuvo la famosa victoria en Daytona en 1987 y el triunfo en la carrera inaugural del Campeonato del Mundo de Superbikes.

La vida de un corredor está llena de momentos emocionantes, pero son las grandes victorias las que la marcan. Como en todos los campos existen importantes excepciones, y como cuenta la historia, una de estas excepciones es Marco Lucchinelli, nacido el 26 de junio de 1954 en Ceparana.

Sin restarle importancia a su título de Campeón del Mundo de 500 cc en 1981 con una Suzuki, que le valió fama y dinero, este piloto será recordado por su gran victoria en Daytona en 1987 en la famosa carrera denominada "Batalla de los Mellizos" donde ganó con la Ducati 851 cc de ocho válvulas. Hasta ese momento, con la excepción de Giacomo Agostini, que lo había logrado en 1974, ningún italiano había ganado esta carrera: la victoria iba a tener un impacto en toda Europa.

Años antes, en 1977, los hermanos Castiglioni, dueños de Cagiva, decidieron patrocinar Team Life dirigido por Alberto Pagani. Los corredores incluyeron a Lucchinelli, uno de los corredores en mejor forma en ese momento, Cereghini y Perugini. Este equipo participó en el Gran Premio con las "antiguas" Yamaha y Suzuki. Fue una temporada dura: a mitad de camino el patrocinador se retiró, por lo que el pequeño “elefante” Cagiva, símbolo de la marca, fue la única calcomanía aplicada en los carenados de la moto.

Y así fue, cuando la ayuda de Castiglioni fue la única fuente de fondos, que Lucchinelli ganó su primer GP con una Yamaha TZ, y sucedió en el circuito holandés de Assen, conocido popularmente como "La Catedral del motociclismo".

El resultado, considerado un éxito deportivo sin precedentes, permitió a los hermanos Castiglioni reiniciar la obsoleta división de carreras Aermacchi Harley-Davidson, propiedad de la familia italiana, y crear su propio equipo con sus propias motos. En honor al MV Agusta, las motocicletas fueron pintadas de rojo y plateado, y el piloto era, obviamente, Marco Lucchinelli.

La temporada fue dura y la Harley-Davidson con la que competían tenía importantes problemas de fiabilidad. El único momento de gloria en este período fue la victoria, bajo una lluvia torrencial, del Gran Premio de Gran Bretaña disputado en el circuito de Silverstone. Las dificultades económicas de Cagiva empujaron a Lucchinelli a buscar un nuevo hogar en otro equipo. Después de algunas carreras con diferentes motos, en 1981 a bordo de una Suzuki, su sueño de convertirse en Campeón del Mundo se hizo realidad. Cagiva encontró una solución a sus problemas y volvió a llamar a la puerta del piloto italiano, que muy seguro de sí mismo para entonces, prometía ganar. Pero no iba a ser. Ocupó el octavo lugar en el "200 Miglia di Imola" y en el Campeonato del Mundo tuvo algunas ausencias injustificadas.

El episodio más impropio tuvo lugar en el GP de Francia, cuando tras el accidente de Franco Uncini se peleó con un comisario y fue sancionado por la dirección de carrera. Lucchinelli se despidió de Cagiva y se fue a casa. Más tarde se haría con la famosa victoria en Daytona en marzo de 1987. La Ducati Desmoquattro 851 con sus 120 CV levantó muchas expectativas porque representaba la posibilidad de que un bicilíndrico se enfrentara al motor japonés de cuatro cilindros en igualdad de condiciones para convertirse un verdadero ídolo en Italia. Pero sus hazañas con el fabricante de Bolonia no terminaron ahí.

El nacimiento del Campeonato del Mundo de Superbikes en 1988 ofreció a Ducati una excelente oportunidad para beneficiarse incluso económicamente del nuevo motor de cuatro válvulas por cilindro diseñado por el ingeniero Massimo Bordi.

Lucky, como lo llamaban cariñosamente los fanáticos de Lucchinelli, trabajó junto a Bordi para desarrollar la 851 Superbike. Su primera salida fue en el circuito de Donington Park en la primera prueba del nuevo campeonato; las dos carreras fueron realmente memorables: la primera la ganó Davide Tardozzi, en Bimota, mientras que en la segunda Tardozzi y Lucchinelli lucharon hasta la última vuelta. En el punto más alto de la batalla, Tardozzi intentó pasar a Lucchinelli y se salió de la pista.

Para Ducati, la victoria fue tan importante como la de Paul Smart en 1972. El campeonato se destacó por el título ganado por Fred Merkel, la desgracia de Tardozzi con su Bimota y Ducati en quinto lugar. El resultado convenció al fabricante boloñés de continuar desarrollando sus motores de potencia, y la historia revela que no fue una mala decisión.

Antes de ese momento en Bolonia, la apuesta siempre estuvo en los motores de dos válvulas diseñados por Taglioni, pero Bordi y Mengoli demostraron que para poder aumentar la potencia año tras año, los motores de ocho válvulas estaban en orden.

Lucchinelli había comenzado a competir en el Campeonato del Mundo de 1976, en el Gran Premio de Francia, y durante su carrera logró seis victorias, 19 podios y 10 vueltas rápidas durante una carrera. Su primera victoria llegó en el Gran Premio de Alemania en 1980.

Lucky compitió en el campeonato de 500 cc en once ocasiones, convirtiéndose en uno de los pilotos con mayor participación en esta categoría reina, aunque los únicos años que participó fueron 1981 y 1982. Pero su dedicación a los motores va más allá de las motos: el mismo año Dejando a un lado las motos, participó en una carrera automovilística F-3000 con el equipo Lola.

En 2004 se habló de la vuelta de Marco Lucchinelli en la máxima categoría de los GP como director de equipo, aunque las cosas no se materializaron.

Suscripción al boletín informativo

Introducir tu dirección de correo electrónico para estar siempre actualizado sobre las novedades y las promociones Ducati.

Puedes completar tu suscripción y crear tu perfil en Ducati.com en cualquier momento para recibir comunicaciones personalizadas y acceder a todas las funciones.

Autorizo el tratamiento sobre la privacidad
Introduce un correo electrónico válido